VIDA DE NADIE

Que triste la adolescencia
que está viviendo Matías,
porros, robos, el alcohol
y tus quince soledades
que se te hacen eternas.

Vino rompiendo las normas;
concepción ya transgredida,
su madre no perdonó su desafío de vida,
y de su vientre salió
para enfrentar con porfía,
el abandono y el hambre
de las caricias perdidas.

Tortura que deja huellas ,
desde los huesos al alma;
el hambre de no tener en las frías madrugadas
un techo, una tibia cama, una palabra
un "Te quiero".

Tortura de no tener una mirada fraterna,
y el "pegamento"y "el porro"
son las caricias maternas.
Se agranda tu desconfianza,
se hacen pequeños tus miedos,
y el Amor pasa de largo,
sólo te acompaña un perro.

Entre las plazas y calles,
la Inocencia va muriendo,
los quince años andando
en la piel de un hombre viejo.

He visto a muchos Matías,
por las plazas de mi pueblo.

©CARMEN DIAZ CAMARA