entre quebradas,
busca el novillo
que se le ha
perdido a su patrón,
conoce el campo
como el barbijo de su sombrero
y hasta el lucero
lo va alumbrando en su labor.
Allá en el rancho
en la hondonada
junto al potrero,
un humo gris se
eleva en la pálida claridad.-
En el bañado andan
las garzas , gritan los teros
y el río entrega
su tul de niebla
que entra a
empapar.
Y su mujer que no
fue contratada para el trabajo,
es fiel guardiana
del fuego en el hogar
la encuentra el
alba
con otro día sobre
los hombros,
y un horizonte que
se limita a su trajinar.
Ya el churrasco se
está dorando sobre las brasas
y el pan leudando
dentro de un tacho en un rincón
dentro de un rato
vendrá su gaucho
rompiendo
escarcha, a churrasquear,
carne con fariña,
mientras
se entibia junto
al fogón.
Cambia sus botas
por alpargatas
allí junto al
fuego;
cuelga su poncho a
que se seque con el calor
junto al asado va
recortando
sus largas penas
que reverberan
en el frío brillo
de su facón.
