El sol se acuna en
el río
este atardecer de
Enero,
entre cantos de
cigarras
y gritos de
teru-teros.
Se viene el agua,
se viene,
el calor esta
arreciando,
y las nubes de
tormenta
de a poco se van
juntando.
El viento norte
hace días
mal tiempo viene
anunciando,
y pasan por frente
al rancho
los remolinos
silbando.
El hombre le
envidia al río
no ser el mismo de
ayer,
sus aguas pasan
cantando
para nunca mas
volver.
¡Vete, hombre, tu
también!
¡Cópiale al río su
destino!
No dejes que se
malogren,
tus sueños de
peregrino.
