SOBRE EL CASERÍO

Blanca asomaba la luna,
blanca sobre el caserío
con sus callejas de tierra
que iban a morir al río.

Luz de plata que alumbraba,
los yerbales del camino,
y rielaba oscuras piedras
que iba cubriendo el rocío.

La luna llena paseaba,
su majestuosidad crecida
hamacándose en silencio,
sobre las casas dormidas.
Un perro flaco ladraba
en una solitaria esquina
mientras un viejo farol
al son del viento gemía.

Blanca asomaba la luna,  
las nubes la perseguían
celosas de su hermosura
en su espuma la escondían.

Blanca asomaba la luna,
blanca sobre el caserío.

© CARMEN DÍAZ CÁMARA