ROMANCE PARA SIMÓN

¡Cómo empezar a contarte
toda tu historia, pequeño?
si te acunaban mis brazos;
cuando fueron los tormentos.

Se encrespó el mar bravío,
los vientos todos se unieron,
oscureciendo la luna,
dejando todo en tinieblas.

De pronto la tempestad,
nos fue envolviendo, pequeño,
y entre ayes de dolor,
te arrancaron de mi seno.
Eran tan altos los muros;
fueron tan hondos lamentos,
la vorágine del miedo
nos fue agrandando el silencio;
silencio de muchas voces,
silencio de todo un pueblo.

Fueron pasando las horas,
en días se convirtieron,
en meses que fueron años,
años que se van cubriendo,
de angustias y de desvelos;
pero no cubrió el olvido
tu nombre Simón Riquelo.

Porque crecieron las “Saras”
que fuertes redes tejieron
con los nombres bienamados
de todos sus pequeñuelos,
que como tu, mi Simón,
fueron desapareciendo.
¡Simón Riquelo, pequeño!
los vientos te van nombrando,
por sobre ríos y cerros,
van quebrando el desaliento.

Por montañas y desiertos,
por sobre otros continentes
te van nombrando los vientos,
y en cada lugar del mundo
de boca en boca tu nombre
las madres fueron diciendo.          
          
Riquelo Simón, pequeño!
Escrito está en otros cielos,
pero yo sé que vendrás,
a pisar sobre este suelo
y ya no serán las lágrimas,
lágrimas de desconsuelo…

Habrá risas y canciones,
palomas alzando el vuelo,
para expandir el mensaje:
“¡Se encontró a Simón Riquelo!”

© CARMEN DÍAZ CÁMARA


Sara - Simón - José Ignacio