RESGUARDO DE LA
FRONTERA
Resguardo de la
frontera
junto al río
siempre estás,
el Cuareim corre a
tus plantas
y enamorándote va.
Hay veces que se
le ocurre
como sorpresa
besarte,
y con su abrazo de
agua
barrosa y
desafiante
va subiendo sus
barrancos
como si fuera tu
amante.
En tu parque las
palmeras,
atestiguan tu
romance;
mientras que en la
noche el río,
te regala otro
paisaje
y la creciente se
viene
en alocado
abordaje.
Yo te miro desde
el puente,
como un faro en la
distancia,
con tu natural
belleza
que cada tiempo
renace:
y la entregas al
Cuareim;
en un rendido
homenaje
cuando viene a
poseerte,
con su poder y
arrogancia.
