CON AROMA A LAVANDAS
Guardaré tu mirada en un rincón del alma,
donde están los recuerdos que quiero preservar.
En un rincón del alma, está lo que más quiero;
cual si fuese un tesoro, en un claro desván.
Mi guardapolvo blanco, el beso de mi padre,
mi primera maestra, las manos de mamá
tu risa contagiosa, tus pasos por la casa
y tu cara pintada en cada carnaval.
Los niños de mi barrio, los que fuimos un día
tardecitas de enero… ¡Qué lejos están!
Y cuando estoy sin fuerzas,
para enfrentar el mundo,
me refugio agobiada en este lugar;
en el reencuentro contigo,
sin dudas renazco,
y con aroma a lavandas,
vuelvo a comenzar.
