QUISIERA SER UN
ÁRBOL
Quisiera ser un
árbol ;no un árbol mas entre tantos otros.
Quisiera ser un
árbol creciendo siempre hacia lo alto,
para tocar con mis
ramas el cielo infinito.
Quisiera ser un
árbol, afirmar mis raíces en un sólo terruño,
darle mis semillas
al viento de Otoño
para dispersarlas
sobre el sembradío.
Quisiera ser un
árbol, de grueso tronco,
fuertes ramas y
perfumadas flores
y estar a la
orilla del camino,
para que en mi
encontrara descanso cualquier peregrino.
A mi lado pasarían
a tropeles
los hombres que
buscan la paz sin violencia
las madres
llorosas buscando a sus hijos
y yo les haría una
dulce canción con mis hojas
para ahogar sus
pesares y sus desvaríos.
Tal vez me
conformaría con ser ,
el árbol grande
del patio sombrío,
en mis ramas
cantarían los pájaros haciendo sus nidos
oiría entonces
voces infantiles
porque en mis
raíces jugarían los niños.
Quisiera ser el
árbol
que bajo su
sombra, encontrará refugio
el labriego, la
mujer, sus hijos,
y en mi grueso
tronco grabaría la novia;
de su amado, el
nombre que guarda escondido.
Quisiera ser un
árbol,
mantener una lucha
tenaz con el invierno
protegiendo a los
míos.
y en mis postreros
días cuando ya caído
quisiera ser el
leño encendido
que le de calor
al hombre que un
día con su cruel mirada
y sus manos
vacías,
me mostró
sonriendo sin ver mi agonía
que todo era farsa
que no existía
Amor.
© Carmen Díaz Cámara
