POR TACUAREMBÓ


El temporal de julio ,
lamía la Pampa impiedosamente,
y a la vera del camino
"despirinchado" el rancho, luchaba
contra el viento,
achatándose más sobre los pastos.

No se, si le pesaba sobre su cuerpo
la historia de tantos años,
tantos inviernos....
Pero , allí  estaba, como un garabato
recostado en las líneas torcidas del alambrado.-

La llovizna barría el patio
y jugaba con la luz que como única señal
escapaba por la chimenea.
El monótono golpeteo del balde
sobre el aljibe,
parecía llamar  para el Ave María,
a toda la Naturaleza dormida.

©Carmen Díaz Cámara


Óleo: Rancho en la sierra de Armando Repetto