EL LOCO

Anda solo, a la deriva,
la mirada extraviada, su sonrisa perdida;
sus amigos lo ignoran, su familia lo esquiva,
y hasta parece que Dios lo ha dejado en "la vía".

Lo veo pasar, por la plaza del pueblo,
con una bolsa al hombro,
y una mendrugo de pan....
Mientras come , me mira y son sus ojos claros
un reflejo apagado de sus mejores días.

La gente de mi pueblo se ha vuelto virtual,
mi Aldea es global, y este loco es un  "chip"
que un brillante tecnólogo ha dejado
fuera de lugar.

Mi Aldea es global
y hasta Dios es pequeño para ayudar
a resolver los problemas
del hombre decadente y actual.

©Carmen Díaz Cámara

Óleo en tabla de Rosario Ramos Fernandez