Anda solo, a la
deriva,
la mirada
extraviada, su sonrisa perdida;
sus amigos lo
ignoran, su familia lo esquiva,
y hasta parece que
Dios lo ha dejado en "la vía".
Lo veo pasar, por
la plaza del pueblo,
con una bolsa al
hombro,
y una mendrugo de
pan....
Mientras come , me
mira y son sus ojos claros
un reflejo apagado
de sus mejores días.
La gente de mi
pueblo se ha vuelto virtual,
mi Aldea es
global, y este loco es un
"chip"
que un brillante
tecnólogo ha dejado
fuera de lugar.
Mi Aldea es global
y hasta Dios es
pequeño para ayudar
a resolver los
problemas
del hombre
decadente y actual.
